Estoy en la cocina, quién sabe por qué. Todo parece normal, realista. Hay varias personas en casa, pero todas con alguna razón de estar ahí… todas tienen coartada: mi compañero de piso, mi hermano, su novia. De repente, mi madre comienza a decirme algo. Sospecho. Yo no sabía que estaba en la casa, pero podría tener una explicación simple. Algo mosqueado, sigo haciendo lo que fuera que estaba haciendo.
Acto seguido aparece un amigo mío de la infancia al que no he visto en años, queriendo comenzar una conversación casual. Las alarmas se activan. Sé que esto no tiene sentido. Sé lo que está pasando, sé que he cobrado conciencia dentro de mi sueño, y la experiencia me dice que si no pongo en palabras lo que está ocurriendo tendré algo de tiempo antes de tener que pensar la frase que activa el agujero de gusano que me succionará hacia arriba y me llevará de vuelta a mi cama.
Soy mi yo consciente que ha despertado dentro de mi subconsciente, dentro de un vasto universo donde reina mi yo irracional… y le estoy ocultando mi despertar, mi independencia. Puedo sentir a ese otro yo, omnipresente. Es un ser terrorífico, como un ente oscuro y nebuloso, espíritu de un niño caprichosamente malcriado, dueño de su reino de fantasías donde puedes jugar con él, pero él crea las reglas. No le va a gustar enterarse de que quiero andar a mis anchas dentro de su mundo.
Corro hacia algún lugar que me proporcione más seguridad para afrontar la prueba que me espera. Pero mantener la información del descubrimiento de mi sueño lúcido en forma de sentimiento, de sensación, me resulta imposible. La necesidad de simbolizar es demasiado fuerte, me resulta insoportable ser consciente de algo tan extraordinario e incomprensible y no ponerlo en palabras.
Pero sé que en cuanto lo haga todo cambiará y comenzará el terror, la indigestión mental que resultará en mi personaje siendo expulsado violentamente fuera de mi subconsciente. A penas logro salir de la cocina cuando, corriendo desesperadamente, no puedo evitar decirme a mi mismo: "esto es un sueño".
Y comienza. Una enorme fuerza me eleva del suelo. La criatura ha detectado la amenaza y no está dispuesta a tolerarla. Pero estoy preparado y me concentro, intento luchar contra esa succión vertical reuniendo todo mi deseo de no despertar. Logro mantenerme suspendido en una vibrante turbulencia, pero mi contraparte cambia de estrategia: la fuerza cambia de dirección y me lanza brutalmente contra el suelo, tras lo cual aparezco en mi cama, una vez más, batalla perdida.
En el fondo estoy contento. Frustrado, pero sé que he logrado un avance en mi conquista del sueño. He logrado dividirme de una forma clara, estrategia necesaria para enfrentarme a mí mismo, al miedo de deambular libremente por mi mundo prohibido. En otra ocasión me di una llave, una clara oportunidad. En este sueño me encontraba sentado frente a una bruja, una maga, forma que había tomado mi otro yo. Como un animal que muestra el cuello ante una pelea, en una actitud desafiante y casi burlona, la maga me miró fijamente y me dijo: "te voy a mostrar exactamente cómo eres". No tuve tiempo de reaccionar, salí disparado hacia arriba y de vuelta al sofá del salón, al mundo donde pertenece la conciencia.
Creo que hoy en día me quiero más, estoy más dispuesto a mirarme y conocerme, sin miedo a lo que pueda encontrar, y puede que deambular por lugares inconquistables inmerso en paradojas no sea la mejor estrategia, pero todo está relacionado. Viva la vida, y vivan los sueños.
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